En nombre de mi Familia y en el mio, queremos agradecer profundamente, en primer término a la Junta Departamental de Montevideo por el homenaje que hiciera a la figura de mi Padre días atrás en la Sede de la misma y hoy en la colocación de esta Placa Recordatoria, justamente en esta esquina de Inocencio Raffo Arrosa y Valle Eden, en la pared de la que fue su casa, aquí en su Querido Barrio Paso Molino.
En segundo lugar a la Familia que hoy habita esta casa, que permitió la colocación de dicha Placa, esta casa que me vio nacer, hacerme niño, adolescente y hombre.
En tercer lugar a todos ustedes por estar juntos en tan hermoso y emotivo momento.
Y he dejado el último agradecimiento para una mujer que fue la ideóloga de todo esto, que gracias a ella se ha hecho un gran y grato recuerdo para mi Padre, ella es Consuelo Pererio, más conocida por todos nosotros como “Chichita”, muchas gracias, te queremos mucho.
Me hubiera gustado que junto a nosotros estuvieran mis Hermanos “Osvaldo y Hugo”, pero el destino ha querido que estén junto a mis Padres.
Si me permiten quiero recordar a mi Madre “Isabel”, compañera inseparable de mi Querido Viejo. Una mujer incansable, llena de bondad y que me imagino todos los vecinos la recordarán con su carácter firme y bueno.
Mirando el jardín de la casa, me parece verla junto a tantas vecinas que se juntaban en él, en aquellas tardes de otoño o primavera, donde el sol las cobijaba con su calor.
Y era también hermoso en Nochebuena o Fin de Año, en donde mi Viejo congregaba una verdadera romería de gente que venía, vecinos y familiares cantando y festejando.
Por último que puedo decir de mi Querido Viejo, un hombre que supo granjearse el cariño y el afecto de todos los que lo conocieron, aquí en el Barrio con los Vecinos, en su ámbito laboral cuando trabajó en la UTE y ni que hablar en todos los ambientes artísticos que recorrió a lo largo de su vida, Escenarios de Carnaval, Teatros, Radios, Cine, Televisión, hasta Escuelas e Instituciones de Beneficencia.
Tengo una pequeña anécdota para contar, que siempre la recuerdo con mucho afecto:
Yo siempre lo acompañé a las actuaciones y una vez fuimos a un festejo en el Instituto Nacional de Ciegos que él iba siempre a actuar toda vez que lo llamaban, en forma totalmente desinteresada, le encantaba ir porque me decía que se deleitaba de como disfrutaban cuando hacía la imitación de voces y sonidos de animales, del barco y del tren.
Me acuerdo que subieron al escenario el Director del Instituto y él. El Director les dijo a los allí presentes: "quiero que me digan quien nos acompaña cuando lo escuchen"; mi Padre simplemente dijo: "Queridos Amigos, muy buenas tardes" y todos dijeron al unísono “NÍPOLI”. Quedé totalmente impactado de como se acordaban de su voz.
Paz eterna para vos Papá, para vos Mamá, Osvaldo, Hugo y mis muertos queridos.
MUCHAS GRACIAS.
Carlos P. Nípoli

